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dissabte, 17 de novembre del 2012

Delicatessen, tasta l'essència de la vida

Després d'una Segona Guerra Mundial apocalíptica, pocs es preocuparien per alguna cosa més que sobreviure. L'apatia, l'afany de poder i sobretot aquella sensació familiar de devorar al veí (en el sentit més literal) per ascendir uns quants esglaons empolsegats són els ingredients principals de Delicatessen (1991), a la vitrina de molts entusiastes de pelis de l'estil de Brazil, Soylent Green, Fahrenheit 451, Doce Monos, etc., i des d'aquest moment pendent per a tota aquella persona que encara no l'hagi vist. Una peli tramada com poques en territori francès que s'atreveix a satiritzar la seva societat: des de la família proletària cenyida al seu destí fins al nacionalista veterà de guerra, en un món dividit entre la superfície i les clavegueres: dos bàndols (carnívors i vegetarians) separats per l'asfalt, que comercien més enllà de les fronteres ideològiques que els separen. Una història peculiar i molt polièdrica, que pot donar lloc a tantes converses com opinions diferents suscitar. Sorprèn el plantejament distòpic: no mira al futur com la gran majoria de pel·lícules i novel·les del gènere, sinó a un passat alterat a voluntat per uns guionistes (Jean-Pierre Jeunet, Marc Caro i Gilles Adrien; La ciudad de los niños perdidos, 1995) extraordinàriament inspirats i, ben probablement, morats i/o passats de voltes. Personalment, una reminiscència de El año pasado en Marienbad (1961) en clau d'humor negre, negríssim.
http://25.media.tumblr.com/tumblr_lymsneayqQ1rn8v0lo1_500.gif
             Puntuació: 9.5/10.


dissabte, 3 de novembre del 2012

Looper, recuerdos del futuro

Plato delicatessen para el amante de la ciencia ficción. Al menos para mí, que esperaba una de aquellas historias ambientadas en el futuro pero relatadas con una cercanía como la que te contagiaba aquel profesor de historia, logrando que la Antigua Roma pareciera 100% contemporánea.


Motos flotantes, coches eléctricos (¡y qué modernos!), anuncios en carteles animados... telequinesis. Irónicas referencias al fenómeno de la moda, que se agudiza con el tiempo y atañe al uso de superpoderes... para hacer levitar moneditas y fascinar a las hembras.

2074. Una sociedad corrupta que divaga sin rumbo (más o menos como siempre ha sido) en la que los cadáveres son inocultables (¿llevaremos todos chip?), por lo que se recurre a la máquina del tiempo para hacerlos desaparecer en el pasado.

2044. Dicho trabajo corresponde a los "loopers": viles y despreocupados verdugos que reciben sus presas encapuchadas, asesinadas en décimas de segundo una vez alcanzan el pasado. De pronto, varios de ellos comienzan a recibirse a ellos mismos: se "suicidan" y celebran su muerte entre cervezas, cerrando así lo que llaman su ciclo.



Nuestro verdugo (Gordon-Levitt) lo observa preocupado, con el lógico (pero huraño) miedo de encontrarse en su lugar. Nuestra presa (Bruce Willis) lucha por su vida y libertad en un futuro tiránico. Y ambos son la misma persona. Hasta aquí lo que nos sirven en bandeja de plata, el resto incumbe a nuestro paladar, mientras la película nos teletransporta en carroza (flotante) a lo largo del metraje. ¿Qué discusiones tendrías con tu "yo" del pasado/futuro? ¿Qué querrías saber de tu futura vida y en qué medida lo atribuirías al destino? ¿Qué destino? Pero despiertas, no tienes tiempo para pensar porque esto es una carrera a vida o muerte contra ti mismo, y te buscan vivo y/o muerto. Debes esconderte y encontrarte, huir y no escaparte. No sabes con quien quedarte. Visto desde fuera, el espectador empatiza tanto con verdugo como con víctima, que tampoco se decide por quién debe morir, si Willis o Levitt. Y así, dejándonos llevar, alcanzamos el cénit anhelado, rodeados de tiros y efectos especiales, en un final delirante.

Puntuación: 8/10.
La naturalidad con la que nos envuelve la película es tal que no necesitamos introducción, planteamientos ficticios ni demasiada imaginación o fantasía para acomodarnos de inmediato en el ambiente, por lo que uno se identifica rápidamente con los personajes y no le importa demasiado el porqué de todo. Así, el filme carece de la profundidad que algunos tarkovskianos buscarían, pero complace a todo aquel que disfrute con algo de acción rudimentaria (que no falte Bruce Willis) como aliño a una buena película de ciencia ficción, especialmente con una idea de fondo tan explotable. Mención especial para el niño-broncas.

divendres, 19 d’octubre del 2012

Kiseki

Hace unos días el cineclub de la Associació Cultural de Granollers proyectó Kiseki, de Hirokazu Koreeda, y aficionados como somos al cine asiático decidimos ir a verla.

La película nos cuenta la historia de Koichi y Ryunosuke, dos hermanos de 12 y 10 años que son separados a raíz del divorcio de sus padres. Koichi va a vivir con su madre y sus abuelos a Kagoshima, una ciudad permanente inundada de las cenizas de un volcán. Mientras que Ryunosuke vive en Fukuoka con su padre, un músico con un estilo de vida desordenado y pasota. A pesar de los kilómetros que los separan, los dos hermanos hablan diariamente por teléfono, manteniendo viva la esperanza de volver a vivir juntos. Sólo un milagro podría hacer que algo así ocurriera, así que con la inocencia propia de los niños trazan un plan para que tal milagro se haga realidad. La llegada del hermano mayor a Kagoshima coincide con la inauguración de la nueva línea de Shinkansen que unirá la ciudad con el resto de la red de alta velocidad. Koichi escucha en la escuela que cuando los primeros Shinkansen se crucen la energía será tal que se cumplirán los deseos de quien esté cerca y ve la gran oportunidad de recuperar su antigua vida que tanto echa de menos. Así que con la ayuda de amigos y familiares los hermanos emprenderán su camino en busca de un milagro.

Pese a tratar un tema tan delicado como las rupturas familiares, se trata de una película libre de dramatismos y pretensiones. Al ser los protagonistas niños, la percepción que tienen de los problemas así como de la forma de solucionarlos es de lo más inocente, mágica y simple. Sin lágrimas. De hecho, despuntan muchos toques de humor inesperados.

Tanto personajes principales como secundarios se hacen de lo más entrañable, despertando en todo momento sentimientos de mucha ternura. Además la actuación es impecable, sobretodo la de los más pequeños.


Muchas veces el cine asiático peca de ser lento en su desarrollo, sin embargo el ritmo de Kiseki es perfecto.  La película no se hace ni lenta ni pesada en ningún momento. Además muestra un Japón muy distinto del que estamos acostumbrados. Lejos de Tokyo, el urbanismo, la vida e incluso la gastronomía nipona son muy diferentes de lo que creemos.

 

ENTREVISTA CON EL DIRECTOR:

¿Por qué decidió titular Kiseki (Milagro) a la película?

Cuando buscábamos una historia y decidimos centrar la trama alrededor del momento en que los shinkansen (trenes bala) se cruzan, fue la primera palabra que me vino a la cabeza. Es muy simple, pero me parece un buen título. Me sorprende que no haya una película japonesa que se llame "Kiseki". Los niños, su forma de desenvolverse, el equilibrio que hay entre ellos fue realmente milagroso.

¿Qué significa para usted trabajar con niños?

Me gusta que no sean completos y que su presencia no sea totalmente equilibrada. Cuando filmo a niños en películas como Kiseki (Milagro) o Nadie sabe me hace pensar en muchas cosas
Empiezo a ver la sociedad a través de los ojos de los niños, de su existencia. Quizá se deba a que ahora soy padre. Todos los adultos que aparecen en la película se comportan como yo quisiera comportarme. Quiero ser un adulto que espera tranquilamente a que sus hijos vuelvan de sus aventuras.

La película desprende la sensación de un adulto abrazando a un niño.

Los lugares como la biblioteca o la oficina de la enfermera son refugios para los niños. En estos sitios, nadie les juzga ni dependen de sus notas escolares. La presencia de los abuelos dentro de una familia también es un refugio. Quería que los niños tuvieran un lugar donde relajarse y sentirse seguros. De pequeño, me caía muy bien la bibliotecaria y me convertí en un ratón de biblioteca. También pasaba mucho tiempo en la oficina de la enfermera (ríe).

¿Por qué le pidió a Shigeru Kishida, del grupo Quruli, que compusiera la música de la película?

Mientras escribía la escena en que los niños corren, se me ocurrió que quedaría bien un tema de Quruli. Así nació la idea, y después no me apeteció llamar a nadie más para hacer la música. Soy incapaz de explicar por qué, pero la música de Quruli y los niños encajan muy bien. Le pedí a Shigeru Kishida que viera la primera versión, aún sin cortar, y pareció gustarle. Al final, me dijo: "Ya tengo tres canciones para la película". Luego vio la segunda versión, bastante más corta, per su reacción fue categórica: "¡No!" Según és, el tiempo de los niños en la pantalla no debía depender de la manipulación ni del montaje realizados por adultos. Como estaba de acuerdo con él, decidí volver a la primera versión.

¿Qué obtienen los niños al final de su aventura?

En la escena en que todos corren por las escaleras de la estación de Kagoshima, Seinosuke, que da vida a Makoto, me dijo: "¿No puede hacer que el perro Marble vuelva a vivir para que sea un final feliz?" (Ríe) Le dije que no era un final triste. Koichi y sus amigos piensan en el mundo durante su viaje. Aprenden que aunque se pida un deseo, no significa que el mundo vaya a cambiar. Luego regresan a casa. Es probable que sus padres no vuelvan a estar juntos y Marble no volverá a vivir. También aprenden que te puede gustar alguien, per que tú no gustes a esa persona. Si han aprendido que todo esto es parte de la vida, entonces crecerán como personas. Las emociones cercanas a la desesperación pueden ayudar a crecer. Personalmente, creo que ese es el milagro de la vida.

dimarts, 2 d’octubre del 2012

A Scanner Darkly

A Scanner Darkly, de Richard Linklater, és una pel·lícula que va ser (inmerescudament) poc o gens projectada als cinemes.
Està basada en el llibre de Philip K. Dick (l'autor de "Do Androids Dream of Electric Sheep?", que va inspirar Ridley Scott a rodar Blade Runner).
Rodada amb actors de carn i ossos com Keanu Reeves, Winona Ryder i Robert Downey Jr., va ser posteriorment dibuixada fotograma a fotograma donant un resultat que personalment trobo guapíssim perquè sembla una peli d'animació però preserva tota l'expressió dels actors (excepte la del Keanu, evidentment).

Vale, fins aquí sembla que us vulgui vendre la peli simplement pel fet de no ser comercial, de tenir relació amb Blade Runner, i d'estar rodada i editada de manera peculiar; però evidentment no és així.

La pel·lícula ens transporta als California en un futur no molt llunyà on la substància D està en procés de destruïr la societat tal com es coneixia. Es tracta d'una droga altament addictiva i distribuïda massivament per no-se-sap-ben-bé-qui. L'Estat, com a resposta a la invasió de la substància, desplega una gran xarxa d'inverstigadors ocults. I aquí és on entra Bob Arctor (Keanu Reeves), un poli com qualsevol altre que el destinen a infiltrar-se en la cadena de distribuïció, directament a través dels seus amics. Bob, que no se sent del tot encaixat amb el món, haurà de facilitar informació a la policia mentre conviu amb els seus amics yonkis, amb la substància D, amb infinitat de càmeres ocultes, amb els seus companys de feina camuflats i amb Donna (Winona Ryder), la seva proveïdora.
Les coses no acaben mai d'encaixar, ja ho diu el subtítol de la peli: Everything is not going to be OK. Entre això i les peripècies dels amics yonkis d'en Bob (tots molt ben caracteritzats i actuats), els 100 minuts que dura la peli ens passen molt més ràpid que al pobre Charles quan un monstre de 1000 ulls li llegeix una llista dels milions de pecats de tota la seva vida.


I per als interessats també per la música, no puc tancar la publicació sense destacar que la banda sonora inclou clips de cinc cançons de Radiohead: Knives Out, Skttrbrain (Four Tet RMX), Pyramid Song, Pulk/Pull Revolving Doors i Reckoner. I a més a més, als crèdits finals sona Black Swan, de Thom Yorke en solitari. Es veu que inicialment s'havia pensat fer la banda sonora sencera amb Radiohead.

dimecres, 19 de setembre del 2012

Ciudad de vida y muerte

Si algo ha explotado tanto Hollywood como el cine Europeo es el holocausto nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Grandes películas como La lista de Schindler, El grandictador, El pianista, El hundimiento, La vida es bella, etc. han dado a conocer a occidente las atrocidades que los alemanes llevaron a cabo bajo el liderazgo de Hitler.

Sin embargo, constantemente olvidamos que los alemanes no estaban solos. Al otro extremo del globo, Japón formaba también parte de las Potencias del Eje y libraba su propia guerra en oriente. Probablemente debido a la lejanía o quizás por la barrera que muchas veces forman las diferencias culturales, desconocemos muchos aspectos de aquella guerra paralela a la nuestra.

Ciudad de vida y muerte nos cuenta las barbaries que las fuerzas japonesas cometieron contra civiles y prisioneros en la Masacre de Nankín, China. Se trata de una película de una plasticidad desbordante y con algunas escenas que, desde mi punto de vista, son de las más conmovedoras del mundo del cine. Puede resultar lenta para aquellos que no estén acostumbrados a las películas bélicas o demasiado gráfica para los más sensibles. Pero estoy segura de que cualquiera encontrará algo, ya sea en la fotografía, en las escenas de acción o en la historia, que le hará disfrutar de esta película.