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dimarts, 28 de gener del 2014

Un siamés que le dice a su hermano: "vete a tomar por el culo"

http://www.filmoteca.cat/web/sites/default/files/films/4677/imatges/lunes_al_sol_3.jpg
En vistas a una próxima colaboración con CineFEUP de Porto, publico la reseña de una de nuestras películas recomendadas: Los lunes al sol (2002).

Los lunes al sol está hecha para ser vista en familia: en lo que cada uno considere como su familia. La película se presenta como una concesión en voz baja, es una invitación a la intimidad más transparente del ser humano; en nuestro caso, de un grupo de compañeros puteados por el paro. Un cúmulo de complejos y esperanzas, cada uno de los cuales empuja hacia el lado opuesto del otro, lo que, a riesgo de rebentar tuberías pasionales, consigue mantener a todo el conjunto unido, cuestión vital en estos tiempos.

El contexto es extremadamente actual, a pesar de estar rodada en 2002: crisis productiva en los astilleros de Vigo, por la que se prescinde de 80 trabajadores, entre ellos nuestros protagonistas. En los premios Goya de aquel año, la película dirigida por Fernando León de Aranoa (Familia, Barrio, Princesas) se llevó los cinco galardones más importantes de la noche, que hubieran sido seis si no fuera porque Almodóvar se quedó con el de mejor guión original (Hable con ella), que poco después recibiría el mismo reconocimiento en Hollywood.

"Lady España" es el nombre del transbordador en el que empieza -y termina- la historia, y qué mejor nombre para el buque que el que retrata a un país ridículo y sensible a partes iguales. Los matices son muchos: se ahonda en las entrañas de la clase obrera para demostrar que no todo es tan sencillo, y que la fábula de Esopo "La cigarra y la hormiga" ha quedado desfasada con el tiempo. Cuando hay hambre y no hay dinero la lucha es por la supervivencia, pero sin humor no se digiere bien la cena, y Javier Bardem reluce como chef estrella aprovechando las sobras de la nevera.

Esto es un mensaje desde un país vecino no tan distinto de Portugal, que también vive en miseria pero vive. Que late con un mismo corazón, aunque seamos dos cabezas. Como dijo Amador, dos hermanos siameses el uno de los cuales le dice al otro: "vete a tomar por el culo".

divendres, 30 de novembre del 2012

Fuga de Alcatraz, Clint Eastwood se da el piro

Un homenaje a Don Siegel, director de Invasion of the Body Snatchers (La invasión de los ladrones de cuerpos, 1956) o Dirty Harry (Harry el Sucio, 1971), trajo ayer a la Filmoteca Escape from Alcatraz (Fuga de Alcatraz, 1979), una peli de las que dejan huella por su sencillez y enganche.

Como en tantas otras películas de fugas y evasiones, aquí el "qué" pierde importancia. De acuerdo, es una historia basada en hechos reales (sin duda alguna edulcorada aunque no tanto como la rocambolesca y milimétrica Prison Break), pero ello no le quita previsibilidad, y no hace falta tener el CI de Frank Morris para suponer como termina la cinta. El personaje, fetiche de Clint: racista, vacilón y bien plantado; un tejano de pura cepa vamos. Los figurantes, adecuados y bien elegidos para ofrecer una visión general del ambiente. Todos tienen su razón de ser y están bien aprovechados, incluso el guión es de los que ni alargan las frases sin necesidad ni dejan cosas sin contar, en cuyo caso queda implícito. Breve y conciso.

Y ahí se alza el "cómo". Se sobreentiende que Clint es el duro, el listo, el amo; pero queremos ver cómo se las apaña. Sabemos que los guardias rozan el retraso mental, pero queremos ver hasta qué punto. En ningún momento se pierde el interés por la historia, ya que siempre saben iluminarnos con las escenas que queremos ver; ni se pìerde la tensión, consiguen introducirnos en la cárcel como al preso más ausente pero que lo ve todo. Que lo quiere ver todo.

Alcanzando momentos más cercanos a MacGyver o Así se hace que a Documentos TV, el rigor se sustituye por el entretenimiento y el tiempo se convierte en viento. Y películas como ésta no pueden disgustar a nadie.

Estaos atentos a la programación de la Filmoteca, tiene pequeñas perlas en camino: Jacques Tati, Mizoguchi, Marlon Brando, Marilyn Monroe, Buñuel, Saturday Night Fever con Travolta o Tabu, prometedor filme portugués nominado y galardonado en toda Europa.
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Fuga de Alcatraz  (Escape from Alcatraz), 1979.
Dir: Don Siegel.
Guión: Richard Tuggle (Novela original: J. Campbell Bruce).
Reparto: Clint Eastwood, Patrick McGoohan, Roberts Blossom, Jack Thibeau, Fred Ward, Larry Hankin.
Puntuación: 7/10.

dissabte, 17 de novembre del 2012

Delicatessen, tasta l'essència de la vida

Després d'una Segona Guerra Mundial apocalíptica, pocs es preocuparien per alguna cosa més que sobreviure. L'apatia, l'afany de poder i sobretot aquella sensació familiar de devorar al veí (en el sentit més literal) per ascendir uns quants esglaons empolsegats són els ingredients principals de Delicatessen (1991), a la vitrina de molts entusiastes de pelis de l'estil de Brazil, Soylent Green, Fahrenheit 451, Doce Monos, etc., i des d'aquest moment pendent per a tota aquella persona que encara no l'hagi vist. Una peli tramada com poques en territori francès que s'atreveix a satiritzar la seva societat: des de la família proletària cenyida al seu destí fins al nacionalista veterà de guerra, en un món dividit entre la superfície i les clavegueres: dos bàndols (carnívors i vegetarians) separats per l'asfalt, que comercien més enllà de les fronteres ideològiques que els separen. Una història peculiar i molt polièdrica, que pot donar lloc a tantes converses com opinions diferents suscitar. Sorprèn el plantejament distòpic: no mira al futur com la gran majoria de pel·lícules i novel·les del gènere, sinó a un passat alterat a voluntat per uns guionistes (Jean-Pierre Jeunet, Marc Caro i Gilles Adrien; La ciudad de los niños perdidos, 1995) extraordinàriament inspirats i, ben probablement, morats i/o passats de voltes. Personalment, una reminiscència de El año pasado en Marienbad (1961) en clau d'humor negre, negríssim.
http://25.media.tumblr.com/tumblr_lymsneayqQ1rn8v0lo1_500.gif
             Puntuació: 9.5/10.


dissabte, 3 de novembre del 2012

Looper, recuerdos del futuro

Plato delicatessen para el amante de la ciencia ficción. Al menos para mí, que esperaba una de aquellas historias ambientadas en el futuro pero relatadas con una cercanía como la que te contagiaba aquel profesor de historia, logrando que la Antigua Roma pareciera 100% contemporánea.


Motos flotantes, coches eléctricos (¡y qué modernos!), anuncios en carteles animados... telequinesis. Irónicas referencias al fenómeno de la moda, que se agudiza con el tiempo y atañe al uso de superpoderes... para hacer levitar moneditas y fascinar a las hembras.

2074. Una sociedad corrupta que divaga sin rumbo (más o menos como siempre ha sido) en la que los cadáveres son inocultables (¿llevaremos todos chip?), por lo que se recurre a la máquina del tiempo para hacerlos desaparecer en el pasado.

2044. Dicho trabajo corresponde a los "loopers": viles y despreocupados verdugos que reciben sus presas encapuchadas, asesinadas en décimas de segundo una vez alcanzan el pasado. De pronto, varios de ellos comienzan a recibirse a ellos mismos: se "suicidan" y celebran su muerte entre cervezas, cerrando así lo que llaman su ciclo.



Nuestro verdugo (Gordon-Levitt) lo observa preocupado, con el lógico (pero huraño) miedo de encontrarse en su lugar. Nuestra presa (Bruce Willis) lucha por su vida y libertad en un futuro tiránico. Y ambos son la misma persona. Hasta aquí lo que nos sirven en bandeja de plata, el resto incumbe a nuestro paladar, mientras la película nos teletransporta en carroza (flotante) a lo largo del metraje. ¿Qué discusiones tendrías con tu "yo" del pasado/futuro? ¿Qué querrías saber de tu futura vida y en qué medida lo atribuirías al destino? ¿Qué destino? Pero despiertas, no tienes tiempo para pensar porque esto es una carrera a vida o muerte contra ti mismo, y te buscan vivo y/o muerto. Debes esconderte y encontrarte, huir y no escaparte. No sabes con quien quedarte. Visto desde fuera, el espectador empatiza tanto con verdugo como con víctima, que tampoco se decide por quién debe morir, si Willis o Levitt. Y así, dejándonos llevar, alcanzamos el cénit anhelado, rodeados de tiros y efectos especiales, en un final delirante.

Puntuación: 8/10.
La naturalidad con la que nos envuelve la película es tal que no necesitamos introducción, planteamientos ficticios ni demasiada imaginación o fantasía para acomodarnos de inmediato en el ambiente, por lo que uno se identifica rápidamente con los personajes y no le importa demasiado el porqué de todo. Así, el filme carece de la profundidad que algunos tarkovskianos buscarían, pero complace a todo aquel que disfrute con algo de acción rudimentaria (que no falte Bruce Willis) como aliño a una buena película de ciencia ficción, especialmente con una idea de fondo tan explotable. Mención especial para el niño-broncas.

dilluns, 15 d’octubre del 2012

Marató Sitges 2012


Ahir diumenge va acabar el Festival de Sitges 2012, que ja havia celebrat la gala de cloenda el dia anterior, on s’havien anunciat els guanyadors de l’edició d’enguany. Diumenge era dia de maratons, una bona opció per repassar les millors pel·lícules del festival. Per 13.5€ es podia assistir a un pase ininterromput de 5 de les pel·lícules més rellevants del festival.

Aquest any, la Marató de l’Auditori (el cinema més gran dels 3 que allotgen el festival, amb uns 2.000 seients) va constar, com cada any, de pel·lícules molt diferents entre si. Des de la nova de Rob Zombie, el gurú de la sèrie B, fins a la catalana Insensibles, passant per la guanyadora del festival, Holy Motors.

En aquesta entrada trobareu una petita ressenya de cada una de les 5 pel·lícules.



THE LORDS OF SALEM (Rob Zombie): Era una de les pel·lícules més esperades del festival pels fans del terror de sèrie B, doncs suposava el retorn de Rob Zombie darrera la càmera després de 3 anys dedicat a altres projectes. Finalment lliure de les exigències de les grans productores de hollywood, Zombie prometia la seva pel·lícula més personal. 

El resultat és un batibull d’escenes més o menys impactants que només serveixen per allargar un plantejament inicial que clarament no dona prou de sí. És, doncs, una pel·lícula anecdòtica que bé podria ser resumida en un curt de 20 minuts. Segur que així seria més efectiva i, a més, els espectadors ens estalviaríem una hora i mitja de sopor.

Veient aquesta pel·lícula és incomprensible que Rob Zombie tingués tant d’èxit al seu temps. Per entendre-ho caldrà mirar La Casa dels 1000 Cadàvers, la seva òpera prima. Sembla ser que Rob Zombie feia millors pel·lícules quan algú el supervisava de ben a prop...

2/5

SEVEN PSYCHOPATHS (Martin McDonaugh): Sens dubte el millor de la marató, i possiblement de tot el festival, és la segona pel·lícula de Martin McDonaugh, que es va donar a conèixer amb la genial Escondidos en Brujas l’any 2008. La pel·lícula és una comèdia negra hilarant, amb un guió enrevessat i ple de referències i homenatges al cinema negre, al més pur estil Quentin Tarantino o Guy Ritchie.

Colin Farrell interpreta un escriptor alcohòlic que vol tirar endavant la seva nova novel·la, de la qual només n’ha pensat el títol: Seven Psychopaths. El seu amic (impagable Sam Rockwell) l’ajudarà a posar-se amb contacte amb psicòpates reals per tal d’agafar idees per la novel·la. Aquest plantejament dona lloc a una desfilada de personatges surrealistes i divertidíssims, que donen molt de joc. Al repartiment també hi ha els genials Christopher Walken i Woody Harrelson.

La pel·lícula va provocar nombrosos moments de rialla generalitzada, i va rebre també molts aplaudiments al llarg de les seves 2 hores de durada. És, sens dubte, una de les pel·lícules més recomanables del 2012.

5/5


HOLY MOTORS (Léos Carax): La indiscutible guanyadora del festival (es va emportar els premis a Millor Pel·lícula, Millor Director, Gran Premi de la Crítica i Meliès d’Argent) és una anada d’olla del director francès Léos Carax, que torna a dirigir després de 12 anys inactiu. La pel·lícula, surrealista fins a més no poder, és frustrant i fascinant a la vegada, emotiva i divertida a parts iguals.

La trama (pràcticament indesxifrable) tracta aparentment d’una companyia que es dedica a recrear actes surrealistes amb l’objectiu de que la seva bellesa perduri en el temps. El protagonista del film és un treballador d’aquesta companyia que, muntant en una limusina que el porta amunt i avall per París, anirà adoptant diferents identitats i recrearà 9 d’aquests actes en un dia laborable.

El film està ple d’imatges impactants i sorprenents, i val la pena veure’l només perquè és completament diferent de tot allò que mai haguem vist. Ah, i l’escena final és GENIAL, del millor que he vist mai.

3.5/5


SINISTER (Scott Derrickson): La pel·lícula terrorífica de torn va ser aquest film que, si bé no és trencador amb el gènere, sap perfeccionar-ne tots els aspectes i convertir-se en una proposta molt sòlida. Els ensurts són constants i estan molt ben aconseguits, i els dos protagonistes (un matrimoni que es muda a una casa on va tenir lloc un cruel assassinat) no són totalment estúpids.

El guió no és res de l’altre món, però té l’encert de no revelar gaire informació sobre el misteri de cop, de manera que manté el suspens al llarg de tota la pel·lícula. Fins i tot, un cop acabada la pel·lícula, l’espectador no és del tot conscient del que acaba de presenciar.

Ethan Hawke està genial en el paper d’un escriptor obsessiu que va de poble en poble escrivint sobre crims que han quedat sense explicació. Quan troba al traster de la nova casa una caixa amb gravacions d’assassinats, s’obsessiona en desemmascarar el culpable. Poc a poc es va endinsant en un misteri que el consumeix per dins.

És una pel·lícula molt recomanable pels fans del terror. Això sí, heu de tenir present que, si decidiu mirar-la, la cara del Mr.Boogie us perseguirà durant unes quantes setmanes...

3/5

INSENSIBLES (Juan Carlos Medina): La última pel·lícula de la marató va ser aquesta producció catalana, protagonitzada per Àlex Brendemühl, que tracta (com no podia ser d’altra manera) de la Guerra Civil. Però ho fa d’una manera molt interessant, alternant dues línies narratives: a l’actualitat, un home investiga en el passat per trobar els seus pares biològics, mentre que el 1931 un grup de nens són tancats en un hospital perquè pateixen una malaltia especial: no senten dolor. 

El plantejament és molt interessant justament perquè les dues trames es desenvolupen paral·lelament sense connexió aparent, però a l’hora de connectar-les al guionista se li en va de les mans. La segona meitat de la pel·lícula és un despropòsit en tots els nivells, i sap molt de greu veure a actors com Brendemühl i Juan Diego rebaixant-se a un guió tan barroer.

2/5


Com a conclusió, es podria dir que la marató d'aquesta edició del Festival de Sitges ha estat poc inspirada, tot i que la selecció oficial del festival era molt completa. A la marató s'hi han trobat a faltar títols importants com Chained (Jennifer Lynch), Sightseers (Ben Wheatley) o Antiviral (Brandon Cronenberg), que van tenir molt d'èxit en les seves emissions.





diumenge, 7 d’octubre del 2012

Arbeit macht Shoah

El pasado mes de agosto tuve la oportunidad de visitar el conocido campo de exterminio nazi de Auschwitz. Fue, a grandes rasgos, una agria experiencia a la que acudí prevenido y vacunado, sobre la que no voy a detenerme a relatar detalles concretos. Más allá de tramas político-religiosas, el mensaje que allí se pretende transmitir es un canto al sentido común y a la tolerancia del subjetivismo ideológico. En un ambiente corrompido por cámaras y autocares, unas palabras flotan en el aire: “Quien olvida su historia está condenado a repetirla”. 

Tomando consejo de mi abuela polaca, busqué relatos de supervivientes del Holocausto. Aún con Si esto es un hombre (1947) de Primo Levi pendiente, me incliné por La noche (1955) de Elie Wiesel, una autobiografía breve que nos cuenta las condiciones infrahumanas soportadas por un chico judío de 14 años en las que la supervivencia le obliga a renunciar a su dignidad y sus sentimientos, incluso a sus parientes más directos, si es que quiere conseguir una migaja de pan. Un severo testigo en primera persona de la lucha que tuvo lugar ya no entre nazis y presos, sino entre los mismos prisioneros para aventajarse unos zapatos sin agujeros a unas temperaturas máximas bajo cero. 


La indagación documental me llevó hasta Shoah, un reportaje elaborado entre los años 1974-85 que tenía tiempo atrás pendiente, y qué mejor momento que éste para verlo. Sabía lo que me iba a encontrar: diez horas de grabaciones sin una sola imagen de archivo, construidas sólo en base a distintas entrevistas y visitas a sendos lugares. Enteramente predispuesto, sabiendo que iba a visualizar un hito documental, me atuve a mis rigurosas expectativas. Y se cumplieron.

El exhaustivo repaso que hace el director Claude Lanzmann tanto desde los enfoques más técnicos y objetivos como desde las miradas y los llantos más emotivos es un deleite para el cerebro y el corazón. No requiere cutres reconstrucciones ni explicitud en las imágenes, los protagonistas son los protagonistas y sus palabras lo dicen todo. El gran número (más de 30) y la variedad de personas (desde exoficiales SS hasta sus víctimas, pasando por testigos externos) nos ayudan a forjar una visión realista de los sucesos y las personalidades de los implicados, secundada por unas entrevistas magistrales con preguntas sutiles y mordaces, algunas más irónicas que otras, que nos llevan a conclusiones incluso sin ser contestadas. No se cae nunca en la frivolidad facilona y las lágrimas están adecuadamente servidas con cuentagotas, en especial en momentos cumbre de la cinta, como la decisión que tomó Filip Müller, trabajador de un Sonderkommando, de entrar voluntariamente en la cámara de gas poco antes de la liberación de Auschwitz; o la rebelión que allí planeó la Resistencia junto a Rudolf Vrba, uno de los pocos presos que logró la fuga.

Particularmente interesante resulta el trabajo de campo que realiza el equipo de Lanzmann: entrevistas a los campesinos, maquinistas y vecinos en los alrededores de los centros de la Operación Reinhard que recuerdan con precisión los transportes de judíos y sus gritos y aullidos al otro lado del alambre, opiniones cotidianas que contrastan con los análisis de historiadores como Raül Hilberg; o visitas sobre el terreno a los campos de exterminio, barracas y crematorios de Auschwitz, Treblinka, Chelmno y Sobibor, así como a los supervivientes ausentados de Europa y dispersados alrededor del mundo.

  
Teniendo en cuenta las incontables horas totales de metraje, se ha realizado un excelente trabajo de montaje, que intercala varias narraciones de varias personas sobre los mismos hechos y añade interludios de silencio que ralentizan el ritmo pero favorecen la digestión y la asimilación de cada capítulo. Es un documental para ver de forma interrumpida, a pequeños sorbos como el buen vino. Tener prisas no ayuda en nada.

Cabe destacar sobre todo el respeto con el que se dirige Lanzmann a todo entrevistado, esto es, abierto a aprender algo nuevo de cualquiera, sin perder por ello un toque de humor ácido y discreto. Reflexiona no desde las cifras y la estadística, sino desde las emociones, dando la importancia que merece a cada persona por si misma, lamentando no poder contar con seis millones más de opiniones pero teniendo en cuenta individuo por individuo, ya que aunque haya supervivientes nunca conoceremos cada mínimo detalle de lo que ocurrió y pudo ocurrir. Para ello habría que entrevistar a los muertos (complicado incluso para Lanzmann), pero podemos suponer de algún modo lo que nos dirían: “Que no los olvidemos, que también son nuestra historia”.

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Shoah, 1985.
Dir: Claude Lanzmann.

Puntuación: 9/10.
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Trilogía de la noche, 1955.
Autor: Elie Wiesel.
ISBN: 9788476698167.

Puntuación: 6/10.

dilluns, 24 de setembre del 2012

Into the Wild, hacia un buen reportaje

Una puesta en escena apabullante repleta de espacios abiertos y magníficos exteriores seduce a primera vista. Sentimos frío al ver nieve en pantalla, y nos achicharramos al sentir el calor del desierto mexicano, compartiendo paso a paso el viaje y las motivaciones de Christopher McCandless al ritmo de una banda sonora muy adecuada para el ambiente americano que nos rodea.

El montaje fragmentado refuerza la estructura narrativa y mantiene un orden desglosado y bien reinterpretado: el protagonista renace desde el nivel de cordón umbilical con el nombre de Alexander Supertramp, como si toda su vida anterior jamás hubiese existido (o eso cree), y las ansias adolescentes (aparentemente, nunca vividas con tanta pureza y profundidad) lo llevan a volar sin rumbo con un rumbo fijo: Alaska. Durante su trayecto, encuentra una inmensa variedad de personajes (desde hippies a policías) que le harán reflexionar sobre la vida aunque discrepen de Tolstoi y London, la única herencia (supuesta) de su vida anterior.

Emile Hirsch actúa con soltura, se le ve cómodo en un personaje joven, entusiasmado y atónito ante el mundo que lo rodea, dejando suaves pinceladas en el aire de un carácter antisocial, novato y petulante que puede dar lugar a críticas exageradas. No es precisamente el personaje lo que debe focalizar nuestra atención (quien se obceque en identificarse con él no disfrutará de la película), sino el planteamiento que nos propone Sean Penn sobre la maduración del hombre y sus conflictos para controlar sus corazonadas.

El “niño tabula rasa” tarda en crecer (comento en spoiler), y Vaughn en el papel de Mr. Happy pero sobre todo Hal Holbrook como Ron influirán profundamente en la vida del protagonista. Holbrook en concreto ofrece un dramatismo total, una gestualidad que ni tras las cámaras podría parecer más natural, da en el clavo haciendo el rol de mustio anciano y fortalece el final del filme.



[SPOILER]

En mi opinión, el capítulo de la adolescencia se alarga hasta los últimos segundos de vida de Chris McCandless, puesto que es entonces cuando descubre ¡POR FIN! el sentido de la felicidad. Es patético aspirar con tantas fuerzas a un objetivo en la vida y no alcanzarlo hasta el fin de ésta, arrepintiéndose de ella en su totalidad. Tal vez McCandless debería haber leído algo de Machado antes de partir, ya que a veces no es tan importante la meta como el camino que nos lleva a ella. No debería haber visto nunca la luz del sol.
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Into the Wild (Hacia rutas salvajes), 2007.
Dir: Sean Penn.
Guión: Sean Penn (Novela original: Jon Krakauer).
Reparto: Emile Hirsch, Marcia Gay Harden, William Hurt, Jena Malone, Brian Dierker, Vince Vaughn, Kristen Stewart, Catherine Keener, Hal Holbrook, Thure Lindhardt, Signe Egholm Olsen, Zach Galifianakis.
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Puntuación: 7/10.



dimecres, 19 de setembre del 2012

Ciudad de vida y muerte

Si algo ha explotado tanto Hollywood como el cine Europeo es el holocausto nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Grandes películas como La lista de Schindler, El grandictador, El pianista, El hundimiento, La vida es bella, etc. han dado a conocer a occidente las atrocidades que los alemanes llevaron a cabo bajo el liderazgo de Hitler.

Sin embargo, constantemente olvidamos que los alemanes no estaban solos. Al otro extremo del globo, Japón formaba también parte de las Potencias del Eje y libraba su propia guerra en oriente. Probablemente debido a la lejanía o quizás por la barrera que muchas veces forman las diferencias culturales, desconocemos muchos aspectos de aquella guerra paralela a la nuestra.

Ciudad de vida y muerte nos cuenta las barbaries que las fuerzas japonesas cometieron contra civiles y prisioneros en la Masacre de Nankín, China. Se trata de una película de una plasticidad desbordante y con algunas escenas que, desde mi punto de vista, son de las más conmovedoras del mundo del cine. Puede resultar lenta para aquellos que no estén acostumbrados a las películas bélicas o demasiado gráfica para los más sensibles. Pero estoy segura de que cualquiera encontrará algo, ya sea en la fotografía, en las escenas de acción o en la historia, que le hará disfrutar de esta película.